domingo, septiembre 25, 2005

Politiquillos estudiantiles

He leído la noticia de que el Sindicato de Estudiantes (supongo que los fondos que hacen sobrevivir a ese sindicato provienen, como es habitual, de los impuestos que con tanto gozo pagamos) ha convocado para noviembre una huelga general (debe de ser sólo de estudiantes aunque eso de “general” suene más amplio) para protestar contra la LOE. Además del paro de los institutos se convoca una “jornada de lucha” en las universidades. ¡Me encanta esta jerga revolucionaria!

Cuando yo iba al instituto y, después, a la universidad, también había “movilizaciones” (más bien parecían “pasivizaciones” porque casi todos nos quedábamos en casa en lugar de ir a escuchar las vaciedades grandilocuentes, de estilo zapateril, de nuestros “líderes” estudiantiles) para reclamar todo tipo de cosas que sólo unos pocos entendían pero que los demás, al más puro estilo borreguil, apoyábamos con nuestro voto favorable al paro.

En aquella época no entendía el sentido de una huelga en la que el que más perdía era el huelguista (dinero y clases) y en la que aquel contra el que se iba (el gobierno de turno) podía perder, como mucho, un poco de finura auditiva por tener que aguantar los gritos de los manifestantes.

Me parece estupendo que la gente se queje de aquello con lo que no está de acuerdo, pero para mandar una carta al ministro responsable, no hace falta dejar de asistir a clase, y para manifestarse por las calles tampoco es necesario dejar vacías las aulas todo el día.

Lo que a mí me parece es que en casi todos los ámbitos de la vida hay politiquillos que gozan viendo como la masa se mueve hacia dónde ellos apuntan (a veces con acierto) y lo que más les importa no es tanto conseguir un beneficio para sus supuestos defendidos (a veces sí) como ganar fama y seguidores para labrarse un futuro gozoso en el mundo de la política (y no en el de esos estudios que parecen importarles tanto).

Me gustaría que alguien hiciese un estudio (de esos con cuyos resultados rellenan el tiempo sobrante de los telediarios) para desvelar cuántos de nuestros diputados, senadores, alcaldes, concejales o incluso terroristas (hoy por hoy el terrorismo es una forma muy digna de hacer política) fueron en su juventud miembros de sindicatos estudiantiles, delegaciones de alumnos u organizaciones similares. Tal vez la vida política dio comienzo para muchos de ellos en las aulas.

¿Alguien sabe si el Cojo Mantecas tiene un escaño en el Congreso de los Diputados? Me inclino a pensar que en ERC le hicieron un hueco.

domingo, septiembre 18, 2005

Nuestras "ayudas" al Tercer Mundo

He leído un artículo en el que se transcribe una entrevista que Der Spiegel hace a James Sikwati, un economista keniata al que no conozco porque no ha salido aún en "A tu lado". En ella se habla sobre la pertinencia de las ayudas de los países ricos a África y sus efectos negativos.

El caso es que uno, acostumbrado a pensar en lo malos que somos los que vivimos en países desarrollados, tiende a pensar que tenemos que ceder parte de nuestra “ilícita” riqueza para “ayudar” a los que sufren. Pues bien, aquí tenemos a un keniata que tiene unas ideas contrarias a todo lo que damos por sentado en el terreno de la ayuda al desarrollo.

Las ayudas en forma de cereales sirven para hundir a los agricultores de esos países (el trigo gratuito se “vende” mejor que el que cuesta dinero) porque éstos no pueden competir con el Programa de Alimentos de la ONU. A nuestros cantantes tampoco les gusta que vengan africanos a "regalarnos" (por un par de euros) CD's que traen para ayudarnos a sobrellevar nuestra triste existencia.

Tampoco entiende el señor Sikwati el sentido de enviar toneladas de ropa a un país en el que no hace demasiado frío. Ese regalo parece ser la causa de que el sector textil de países como Nigeria haya reducido a la mitad el número de personas dedicadas a él. El Corte Inglés también se arruinaría si las tiendas de "todo a un euro" vendiesen ropa de calidad aceptable a esos precios mínimos.

Se dice en otro momento de la entrevista que si se cancelara la ayuda, la mayoría de los africanos no notarían cambio alguno pero, eso sí, los burócratas lo lamentarían grandemente.

Como resumen se plantea el hecho de que la mayoría de los africanos se ven a sí mismos como víctimas, sentimiento que los que “ayudamos” nos encargamos de infundir en ellos constantemente y cuando alguien se siente víctima (esta conclusión es mía, no de Sikwati), primero acepta la ayuda y luego la exige, pero no suele intentar salir del agujero por su cuenta porque es demasiado consciente de que la culpa de su situación la tienen otros y, si la culpa es de otro ¡qué lo arregle él!

A ver si ZP con su Alianza de Civilizaciones consigue que los gobernantes y su masa de burócratas corruptos dejen de campar a sus anchas por África (y por España, que aquí también los hay) y acabamos consiguiendo que el Paraíso esté en la Tierra.

Nuestra admirada Doña Carmen Polo nunca regaló ropa, pero soy consciente de que enseñó a tejer a muchos indigentes. Aprendamos de ella y comportémonos según su ejemplo nos dicta.

jueves, septiembre 15, 2005

El sueño de ZP se hace realidad


Acabo de enterarme de que el ambicioso proyecto de la Alianza de Civilizaciones (hay que ponerlo en mayúsculas porque es un proyecto trascendental y único) dará comienzo en noviembre de este año (2005. Lo anoto para que quede reflejado para la posteridad). Han elegido Mallorca para reunirse y hacer… La verdad es que no sé qué van a hacer, pero como estarán en una bella isla, por lo menos podrán broncearse cuando no estén debatiendo sobre cosas de grave importancia.

Reconozco que siempre me ha picado la curiosidad sobre los temas que se tratan y las conclusiones que se sacan en este tipo de reuniones de tan alto nivel, pero como no tengo ni idea de qué puede esperarse de semejante pantomima, animo a los colaboradores de Libertad-Diodenal a echarle un poco de imaginación al asunto y contribuir a este debate aportando ideas sobre lo que saldrá de tan magno acontecimiento.

No es necesario decir que, siguiendo la caótica tónica de los debates de este blog, cada cual podrá decir lo que quiera aunque no tenga nada que ver con el tema propuesto. El caso es llenar líneas.
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miércoles, septiembre 07, 2005

Calentamiento global

Acabo de leer algo que, por llevar la contraria a una tesis que todo el mundo da por buena (lo de “todo el mundo” es una generalización de esas que tanto nos gusta hacer a los “intelectuales” como yo). Me refiero a eso de que el calentamiento global se debe a la contaminación provocada por los combustibles fósiles (por su combustión).

Yo diría que, en mi entorno (que no llega mucho más allá de Alpedrete) nadie duda de la veracidad de tal aserto (yo tampoco lo hacía hasta hace poco) pero, mire usted por dónde, resulta que hay gente que sí pone en duda algo que es poco menos que una “Verdad” que sólo los “necios” pondrían en duda. Y, para más INRI, resulta que quienes se plantean esas dudas también son científicos.

Lo de que el calentamiento global se debe a la contaminación humana ¿no estaba demostrado por científicos? ¿Es que acaso no son infalibles esos hombres de la bata blanca? ¿Cómo es posible entonces que unos hombres de ciencia digan una cosa y otros, también científicos, la pongan en duda?

No es que se diga que esa tesis es falsa, pero sí se complementa con otras posibles causas de este calentamiento (la variabilidad del tamaño de las manchas solares se apunta como otra posibilidad). La cosa es que, basándose en otros datos que nadie nos cuenta, hay otras personas que han llegado a conclusiones menos catastrofistas que esas que tanto gustan a algunos que se hacen llamar ecologistas pero que parecen no desear otra cosa que no sea sacar al ser humano del orbe terrestre para que no estropee esta gran obra de ¿la casualidad? (yo prefiero atribuírsela a un ser superior a los hombres pero eso parece no estar de moda).

Este pequeño rollo lo traigo a estas páginas para que la panda de necios que leemos y escribimos aquí meditemos sobre todas esas cosas que damos por válidas simplemente porque las repiten a todas horas en todos esos “veraces” medios de comunicación de los que nos fiamos tanto o más que de nuestros padres. Aderecemos nuestras vidas con algo de duda, que tanta seguridad no es buena (¡Qué planchazos se lleva uno después!).

De momento el único recalentamiento que es evidente es el de los intestinos tras una buena comilona a base de fabada.